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SFC: Ejercicios que aumentan la energía

22/12/2011 | Publicado en: SFC

A pesar de que el malestar y la fatiga post esfuerzo son características distintivas y criterios de la EM/SFC, se les prescribe a menudo ejercicio de manera imprudente a los pacientes. Las investigaciones confirman que los pacientes con EM/SFC tienen respuestas fisiológicas diferentes al ejercicio que los sanos o deprimidos, como se indica en el esquema en la página 4. Aunque no todos los pacientes presentan todas estas reacciones anormales, la mayoría tiene algunas. Los programas tradicionales de ejercicio pueden provocar brotes.

Hay que tener el mismo cuidado a la hora de prescribir ejercicios como medicación por receta a los pacientes con EM/SFC49. El ejercicio tiene que ser individualizado, de inicio cauteloso y monitorizado atentamente. Los programas de ejercicio deben plantearse objetivos y pautas predefinidas y los siguientes principios:

1. Evaluación inicial del paciente: hay que completar un minucioso historial y examen,con particular atención a las respuestas cardíacas y vasculares ante la actividad, antes de considerar cualquier programa de ejercicio. Hay que identificar y dirigirse a la realidad de los síntomas y signos médicos, disfunciones y limitaciones biológicas, factores de riesgo y generadores de dolor.

El manejo médico tiene que ser optimizado antes de introducir ejercicios. Los pacientes con síntomas menos severos que están bien controlados se pueden beneficiar de ejercicios muy suaves para mantener su funcionalidad. Algunos pacientes pueden solamente ser capaces de hacer ejercicios en la cama, pero el ejercicio no está recomendado para todos los pacientes.

Principios de tratamiento: El ejercicio se debe hacer bajo la supervisión de un fisioterapeuta bien cualificado que conozca la enfermedad.

Minimizar los brotes: El ejercicio tiene que ser individualizado, basado en las habilidades y limitaciones del paciente, acomodarse a las fluctuaciones de energía y enfocar un aumento de funcionalidad. El ejercicio tiene que ser muy suave y cuidadosamente medido. Incorporar frecuentes pausas para descansar para asegurarse una completa recuperación. A menudo puede ser apropiado comenzar con periodos de ejercicio de uno o dos minutos, tres veces por semana. El paciente debe hidratarse bien antes de hacer ejercicios.

Adecuarse a las alteraciones circulatorias y cardíacas: Muchos pacientes tienen el gasto cardiaco máximo reducido y no pueden conseguir valores estandardizados, predecibles por su edad. Un nivel muy deteriorado del consumo de oxígeno sugiere que puede haber una dependencia anormal de las vías de energía anaeróbica durante el ejercicio en los pacientes con EM/SFC, por esto unos ejercicios que serían aeróbicos para individuos sanos, pueden ser anaeróbicos para pacientes. Cualquier expansión de ejercicio graduado puede ser inapropiada para algunos.

Maximizar la autoeficacia: Implicar al paciente en la planificación. Es imperativo que mantenga la autonomía sobre la intensidad y el acompasamiento del ejercicio y las actividades.

Precauciones: Hay potenciales peligros si un EM/SFC paciente es animado a incrementar su ritmo cardíaco al predecible por su edad. Como se indica en el esquema en la página 4, las investigaciones sugieren que su corazón puede estar funcionando a un nivel subóptimo y muchos tienen alteraciones autonómicas; por esto puede que no sean capaces de llegar a la frecuencia objetivo normal. Hay que evitar los “Programas de Ejercicio Graduado” hechos externamente, o los programas basados en la premisa que los pacientes perciben mal sus límites de actividad o su enfermedad.

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