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MÉDICOS DE CANADÁ: “Las fragancias artificiales no tienen cabida en nuestros hospitales”. Editorial de la Asociación Médica Canadiense (CMAJ, nov. 2015)

11/06/2018 | Publicado en: Estudios, Noticias
LAS FRAGANCIAS ARTIFICIALES NO TIENEN CABIDA EN NUESTROS HOSPITALES
Dr. Ken Flegel, Dr. James G. Martin
TRADUCCIÓN DEL INGLÉS: María José Moya Villén

Hay muchas prácticas aceptables fuera de los hospitales, pero no dentro. Una de ellas es el uso de fragancias artificiales en nuestros cuerpos. Porque si bien las fragancias artificiales están diseñadas para hacernos más atractivos, pueden suponer un daño indeseado en aquellos que son vulnerables.

Según amplias encuestas realizadas a la población, alrededor del 30 % de las personas informan que tienen alguna sensibilidad a las fragancias que usan otros -1-. [Y] el 27 % de personas con asma expresan que su enfermedad empeora por tales exposiciones -2-. Hay nueva evidencia de que el asma se agrava en algunos casos principalmente por las fragancias artificiales. Esto es particularmente preocupante en los hospitales, donde se concentran los pacientes vulnerables con asma u otros [problemas] de la vía respiratoria superior, o con sensibilidades en la piel. Estos pacientes pueden quedar involuntariamente expuestos a las fragancias artificiales del personal, de otros pacientes y de los visitantes, lo que repercute en el empeoramiento de su estado clínico. Como los pacientes, familiares y médicos de emergencia darán fe, los ataques pueden ser muy repentinos y graves. [Por tanto], hay poca justificación para seguir tolerando fragancias artificiales en nuestros hospitales.

Las leyes federales y provinciales de derechos humanos requieren la adaptación del lugar de trabajo para los empleados sensibles a las fragancias, pero no para los pacientes de los hospitales o de las clínicas -3-. Algunos trabajadores han demandado con éxito a las empresas para que cambien las políticas del lugar de trabajo respecto a las fragancias. En un entorno de trabajo, un individuo susceptible puede hablar directamente con un compañero de trabajo o un jefe, u organizar un ambiente de trabajo libre de fragancias, y esto es apoyado por ley. Para los pacientes, sin embargo, no existen estas oportunidades.

Muchos lectores pueden mostrarse escépticos acerca de que exista la sensibilidad a las fragancias artificiales, pero ahora tenemos una mejor comprensión de la base de las reacciones a estos productos. Menos de la mitad (el 47 %) de la carga del asma es atribuible a mecanismos alérgicos, eosinofílicos, y la mayor parte del resto se considera causada por inflamación neutrofílica desencadenada por irritantes en las vías respiratorias -4-. Las personas con asma informan de síntomas desencadenados por una variedad de estímulos que no entran en la categoría de alérgenos. Estas sustancias incluyen humo de tabaco de segunda mano, líquidos de limpieza tales como lejía, perfume y otros olores fuertes. Tales irritantes se han ignorado durante algún tiempo como desencadenantes importantes en el asma porque se pensaba que no eran causantes de enfermedades, sino más bien exacerbadores de enfermedades.

Se ha identificado una familia de receptores en los nervios sensoriales, dentro de las vías respiratorias, que reacciona a estímulos nocivos, causando tos y broncoespasmo -5,6-. Estos receptores -canales de los receptores de potencial transitorio- pueden reconocer y ser activados por gradientes de calor, frío y osmolares, además de oxidantes, capsaicina y otras sustancias. La liberación resultante de neuropéptidos puede causar efectos inmediatos, tales como broncoconstricción y secreción de moco; [y] la inflamación neurogénica secundaria puede prolongar las consecuencias de la exposición. El riesgo de experimentar síntomas desde la exposición a las fragancias se ha informado relacionado con la presencia de hiperreactividad en las vías respiratorias, una característica definitoria del asma, y con la severidad misma del asma -7-. Algunos, pero no todos, los estudios han informado además de una asociación con la atopía -7-. Sin embargo, algunas personas con asma pueden experimentar síntomas graves en ausencia de estrechamiento objetivo de las vías respiratorias -8-, lo que presumiblemente refleja sensaciones derivadas de la actividad neural aferente en las vías respiratorias.

Tenemos mucho que aprender acerca de los mecanismos subyacentes a la sensibilidad a las fragancias, pero ahora sabemos lo suficiente como para tomar medidas de precaución en nuestros hospitales. Muchos lugares públicos promueven un ambiente libre de fragancias. Algunos hospitales también lo hacen. Pero no es la política de todos los hospitales canadienses, y no es requerido en los estándares de acreditación de los hospitales. La alta prevalencia del asma y sus efectos adversos sobre la salud y la productividad abogan enérgicamente por una mayor atención al aire que respiramos en nuestros centros de salud. Los ambientes hospitalarios libres de fragancias artificiales deben convertirse en una política uniforme, promoviendo la seguridad de los pacientes, el personal y los visitantes por igual. Dado que los programas de educación y promoción tienen algún efecto en esta práctica, estos programas deben formar parte también de nuestros estándares de acreditación -9-. Hasta que esto suceda, los hospitales a título individual deben tomar la iniciativa, particularmente en los espacios donde esperen los pacientes susceptibles.

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